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Somos una empresa familiar que fundó mi abuelo en 1917, por aquel entonces la única marmolería que existía en la ciudad, y situada en la calle Paneras, en el corazón mismo de la ciudad de Cáceres. En los años 50 mi padre, Buenaventura Vivas, toma las riendas del negocio y junto con su hermano Pedro desarrollan la empresa y la modernizan con la introducción de las primeras maquinarias que sustituyeron, en parte, el minucioso trabajo manual que normalmente conllevaban los trabajos por aquel entonces. La empresa se expande gracias a la adquisición del primer vehículo y comienza una intensa actividad que llevó la firma a los rincones más recónditos de la provincia, donde siempre ha sido una marca de referencia y donde ha destacado por la calidad y el buen trato. A principio de los 90 y tras años trabajando al lado de mi padre, me hago cargo del negocio, contando siempre con la inestimable y profesional ayuda de la familia Tostado, que también ha dedicado a la empresa dos generaciones enteras. En esta etapa se completa la mecanización de prácticamente todos los procesos manuales y gracias a las nuevas tecnologías e Internet ahora somos una empresa joven y dinámica que pretende sin embargo seguir dando el mismo servicio familiar, cercano y de calidad que son el sello de identidad de Mármoles Vivas.

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